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Miedo y Envidia en Shibuya - Privado Ryuu

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Miedo y Envidia en Shibuya - Privado Ryuu

Mensaje por Invitado el Dom Jun 03, 2012 7:02 am

Tenía que celebrar que era padre de alguna forma y no había mejor que hacer aquello que tanto amaba. Dejé la pereza de días atrás criando polillas en el pasado y caminé por los infiernos con los pies descalzos, la cabeza alta y miles de ideas bullendo bajo mi melena revuelta. No iba a ir a los antros de mi “jefe” porque no me apetecía, quería algo nuevo. Tomaba las energías y fuerzas renovadas del lugar en el cual me habían encerrado varias veces, el cual sólo me hizo más fuerte.

-Piensa algo interesante.-me rasqué bajo el mentón y las mejillas meditando concienzudamente.-No quiero cruzarme con el estúpido de mi suegro, tampoco quiero estar al lado de mi mujer hoy y no quiero acabar en cualquier antro pues debo darme a respetar ante mi hijo.-sonreí entonces evaporándome ante la atenta mirada de otros de mi condición.

Aparecí en las calles de Turquía caminando entre los puestos de un hermoso bazar, mis pies estaban calzados con sandalias de cuero y mi cuerpo se cubría de telas que permitían estar fresco bajo aquel tórrido sol. En mi mano apareció una jugosa manzana mientras saboreaba el plan que estaba trazando.

-Japón estaría bien.-dije dando el primer mordisco de la fruta.-Sí, Japón.-giré en una de las calles evaporándome nuevamente.

Mis ojos verdes se clavaron en los múltiples luminosos, mi ropa había cambiado a otra más oscura y elegante. Acomodé mis cabellos acariciándolos con la punta de mis dedos y pasé mi lengua por mis labios que aún poseían el sabor de la manzana. No había nada más dulce que la fruta y un buen plan trazado.

-¿Qué local será el mejor para comenzar?-susurré girándome entre aquella maraña de hombrecillos de distas ropas y accesorios pero para mí casi todos iguales, no podía reconocer bien si los rasgos eran de japoneses o de otros asiáticos que se reunían en aquel céntrico palacio del pecado, el derroche y la moda.-Debería poner aquí un negocio, si no es que ya tiene uno.-sacudí la cabeza intentando olvidar la voz de Caim, no tenía ganas de ir a trabajar hoy.
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Re: Miedo y Envidia en Shibuya - Privado Ryuu

Mensaje por Senbō Ryuu el Dom Jun 03, 2012 2:25 pm

No hay lugar como el hogar... si es que le puedo llamar hogar a esta gran isla que es en realidad un accidente a punto de suceder. Es mi isla, justo porque he vivido todo el tiempo aquí, dejando de lado el amor por occidente y viviendo la gran vida al cobijo de leyendas sobre demonios que supuestamente pueden encerrarse con un sello de un monje. Demonios que pueden o perjudicarte o beneficiarte. Si tan sólo supieran...

Regreso a mi isla después de quedarme con dinero del pasaje de avión que debía comprar. Tengo que ir a arreglar unas cosas del trabajo, pero es claro que para mí, son vacaciones. Lo primero que hago es comprarme unos mochis y unos dangos. Coqueteo un poco con la dependienta, usando el doble sentido para dango. No sólo significa el dulce, también significa chico guapo y eso es lo que yo soy. Y lo hago, claro para lograr que me dé algo extra sin que tenga que pagarlo.

Camino por las calles del distrito comercial, terminando de comer mis dulces. Cuando la gente me mira, de inmediato hago todo para provocar envidia. Visto traje gris y aunque me veo como un trabajador, ciertamente busco no ser un trabajador cualquiera, sino uno genial.

No se me ocurre qué otra cosa hacer para perder el tiempo, así que camino sin rumbo hasta que me topo con un extranjero. Y uno que tiene un espíritu y una esencia igual a la mía. Por si fuera poco, es guapo e imponente... así que me acerco. Le sonrío divertido, sólo por parecer amable.

- ¿Perdido?

En cuanto lo veo mejor, creo que es uno de los que trabajan también para Caim. Le tiendo la mano.

- Senbō Ryuu, tal vez me recuerde. Soy Envidia.
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Re: Miedo y Envidia en Shibuya - Privado Ryuu

Mensaje por Invitado el Lun Jun 04, 2012 9:42 am

Él vestía traje gris y yo uno impecable negro, la camisa blanca algo abierta y sin corbata. Podía tener algo de estilo pero no era el de James Bond que algunos se empeñaban en llevar. Mis cabellos largos seguían revueltos y mis ojos se fijaron en los suyos. Había escuchado de él, pero no tenía el gusto de haberme topado con aquel demonio. Uno de los nuestros en un lugar lleno de personas para desquiciar con tan sólo manipular su mente no estaba mal, sobre todo uno con unos poderes que podrían beneficiarme para la diversión.

-Aiab Agramon, el miedo.-dije estirando mi mano para estrechar la suya, no era digno de nadie dejar que se quedara con la mano colgando. Aunque tiempo atrás los orientales de su raza, la asiática, solían inclinarse levemente mientras decían su apellido y su nombre con firmeza. Ahora todo, incluso Japón, estaba occidentalizado en extremo.

Un grupo de adolescentes pasó a nuestro alrededor armando alboroto, noté como no conocían el miedo a la muerte y creían ser inmortales. Sonreí alejando mi mano de aquel personaje tan peculiar, un asiático alguien oriental como yo aunque con otras formas y cultura. Tomé aire manipulando a una de las chicas hasta quedar en medio del tráfico, prácticamente muriendo de un infarto al ver un camión que se aproximaba a toda velocidad. Un viento fuerte la dejó de nuevo sobre la acera, magullada por el impacto. Ellas y sus amigas comenzarían a tener miedo a la muerte, un miedo que las hubiera llevado a la locura si hubiera seguido amedrentándolas.

-¿Quieres participar en el juego? Estoy algo aburrido esta noche y pretendo celebrar que soy padre.-si decía que sí empezaríamos la diversión nocturna, quizás acabaríamos incluso bebiendo unos tragos mientras un local entero se volviera loco a nuestro alrededor.
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Re: Miedo y Envidia en Shibuya - Privado Ryuu

Mensaje por Senbō Ryuu el Lun Jun 04, 2012 12:28 pm

Me sorprende mucho toparme con otro demonio así que no dudo en acercarme a saludarlo. Dejo de lado mis costumbres y lo saludo al estilo occidental. Supongo que así se sentirá más cómodo. Y sucede que no es un demonio cualquiera.

- Sugoi! Hontou desuka? Ahm... ¿en serio es el miedo? ¡Genial!


Esto promete. Si hay algo que le podría dar un mejor sazón a mis fechorías es justamente un toque de verdadero miedo.

- ¿Y qué lo trae por aquí? ¿Turismo? Yo vine según de trabajo, pero ya me dio flojera trabajar, así que me tomaré unos días de descanso.


Algo nos interrumpe... Un grupo de chicos que me hacen sonreír por sus débiles intentos de ser la envidia de todo mundo. Ingenuos, son meros principiantes. Iba a burlarme, pero Agramon me gana. Les da una verdadera lección y yo incluso río. Sí, a veces soy cruel... de acuerdo con los estándares humanos.

- ¿Padre? Ahm... supongo que felicidades. Es lo que se dice ¿no? La reproducción y yo no nos llevamos. Dime al menos que es de una mujer...

Por favor, que eso de que haya hombres que se reproducen como si fueran la mujer me da escalofríos de verdad.

- En fin... pues yo no celebro nada pero bien que necesito distraer mi mente, así que acepto.

Le hago un guiño cómplice.

- Continuaré tu trabajo, no tardo.


Corro hacia las chicas, con una preocupación aparente capaz de lograr que cualquier humano me crea. Le pregunto a la que está herida si está bien, le levanto un poco la cabeza y noto la envidia de las otras. Porque claro, piensan que tiene demasiada suerte porque alguien guapo y que parece idol está por ahí. Y entonces la dejo y me acerco a otra. Tomo una de sus manos y le pregunto si ella está bien. Prometo llamar una ambulancia y regreso con Agramon.

Y lo mejor es, que ni usé mi poder... ¿Acaso no soy genial? Miro a Agramon.

- Si eso logramos solos... ¿qué no haremos en equipo? Hay que hacer un buen plan y algo a mayor escala. Oh ya sé. ¿Y si activo la alarma de terremoto? Me tomaría... no sé diez minutos.
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Re: Miedo y Envidia en Shibuya - Privado Ryuu

Mensaje por Invitado el Mar Jun 05, 2012 12:29 pm

-Por supuesto que es de una mujer.-dije abriendo enormemente los ojos.-¡Ah! Ya veo, las noticias vuelan.-comenté moviendo las manos como si fuera un pájaro.

Últimamente muchos demonios de “alcurnia” estaban dando juego. Era como si la prensa rosa demoníaca se hubiera puesto las pilas. Yo la verdad sólo me enteraba de pasada, por los cuchicheos que a veces lograba escuchar por parte de Lauren. No era muy dado a estar pendiente de todo aquello que ocurría a mi alrededor si no era sumamente interesante o beneficioso para mi. Si bien, me había enterado del hijo de Caim, ese bastardo siempre ansiando poder, y de la relación de ciertos ángeles caídos. Cosa que a mí realmente me traía sin cuidado.

-De acuerdo, no importa.-me llevé las manos a los bolsillos mientras lo veía ir hacia las jovencitas, tenían buenas piernas pero no eran del todo mi tipo.

Había dos tipos de mujeres que a mí me gustaban: las que tenían pechos y las que tenían mucho pecho. Ellas no tenían demasiado, eran muy planas. Había asiáticas muy curvilíneas y con un aspecto de porcelana, pero otras realmente eran tablas de planchar.

-Claro, mejor dos que uno.-dije sonriendo de lado.-¿Alarma de terremoto?-empecé a reír como lo haría el villano de una película serie B.-Sí, ¿por qué no? Siempre puedo atemorizarlos haciéndoles creer que es real y tú provocar la envidia de aquellos que logran un lugar para refugiarse. ¿Trato hecho?

Me estaba cayendo en gracia aquel tipo, tenía las cosas bien pensadas. Los asiáticos tenían ingenio, sobre todo los japoneses. No por nada ellos eran la cuna de la tecnología.
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Re: Miedo y Envidia en Shibuya - Privado Ryuu

Mensaje por Senbō Ryuu el Mar Jun 05, 2012 4:51 pm

Levanto una ceja y lo miro confundido con la forma de responderme al asunto de los bebés. No entendía a qué noticias, la verdad.

- No sé a qué noticias te refieres, pero pues... es que fue según la noticia del siglo que los hombres se puedan embarazar. A mí me parece repulsivo, por algo mujeres y hombres somos diferentes. Será que imaginármelo me da escalofríos. En fin, espero que estés contento con tu hijo o hija, que es al final lo que importa.


Me parece genial lo que Agramon hace con las chicas, es maquiavélico y simplemente maravilloso. Aprovecho para obtener el beneficio doble de hacerle ver que yo también puedo hacer cosas divertidas, aunque tal vez no tan notorias en este momento, y para sacar mi beneficio personal.

Regreso después de divertirme un poco con estas chicas, jugando el papel del príncipe encantador, que tantos beneficios me ha traído en tantos milenios. Y no traigo las manos vacías porque ya se me ocurrió algo a mayor escala que podría ser muy divertido. Le tiendo la mano a Agramon, sonriendo, como si esto fuera una transacción de negocios. En parte lo es. Y yo río divertido al ver su forma tan genial de reír.

- Vamos a sentarnos en algún lugar. Tomemos un café o algo así para parecer tranquilos e indiferentes.

Tengo que admitir que esto del terremoto es la mejor idea que he tenido en mucho tiempo. Esto es un miedo constante en los que viven en esta isla, es sólo que lo olvidan y es nuestro deber recordárselos. Todos los humanos tienen miedo de morir, y aún más, de morir sin saberlo con anticipación. Camino con él hacia la cafetería más cercana y me siento con él cerca de la puerta. Pido un capuchino helado, aunque igual y no llega a tiempo, pero no importa. Saco mi pequeña y siempre fiel computadora portátil.

- Y dime, ¿a qué te dedicas? Aparte de lo obvio... Yo trabajo para una compañía de videojuegos.

Empiezo a teclear, pero me mantengo atento a lo que me responde. Sé que no va a costarme mucho hackear el sistema y activar la alarma, he hackeado bancos sólo por diversión, esto no debe tener casi ningún candado.
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Re: Miedo y Envidia en Shibuya - Privado Ryuu

Mensaje por Invitado el Miér Jun 06, 2012 4:51 pm

Tenía razón que debíamos parecer calmados, como si fuéramos clientes de una de las numerosas cafeterías. Todas parecían repletas de gente de todo el mundo, sobre todo europeos, que habían venido a vivir o simplemente intentaban aislarse de las miserias de Europa. Todo estaba peor en el viejo continente, y más feas se estaban volviendo en América, sobre todo norte, y por eso tanto rubito lechoso que intentaba conquistar a chicas que ni en sueños se fijarían en ellos.

-Bueno, a parte de rascarme las pelotas en el sofá según uno de mis suegros.-dije acomodándome en la silla mientras le veía.-Trabajo para el espectáculo.-saqué una de las tarjetas que me habían dado los hombres de Caim, siempre tan anticuado aunque con gusto.-Trabajo para varios locales, algunos situados en Los Ángeles.-comenté rascándome la mejilla y luego pasando mi mano por el mentón.-Canto, me muevo por el sitio, y lleno las almas de los presentes con miedo a irse del local, miedo a perder su juventud trabajando o miedo simplemente a un mundo vacío sin drogas. Consumen todo tipo de sustancias, bailan hasta quedar medio muertos y sus almas se pudren. ¿Beneficio? Antes podía tirarme a todas las mujeres, clientas o no.-dije jugueteando con mis dedos sobre la mesa, aburriéndome de no hacer nada.-Pero ahora tengo que ser serio, más o menos, y cuidar de mi hijo. Es un chico.-un chico que me odiaba sólo por el hecho de tener baja la cremallera.-Y lo de los rumores lo digo por el lindo bebito rubito de Caim, el cual no le quita ojo y casi rebanan en cachitos hace unos días.-saqué un cigarrillo para encenderlo con tranquilidad, dando una honda calada y formando con el humo un círculo.-Lo tuvo con otro demonio, el general Leviathan creo.-dije mirando a las chicas, quedándome por un momento embelesado con ellas.-Amo las chicas con faldas cortas, lucen bien sus piernas torneadas.-incliné leve la cabeza.-Maldita sea.-chisté.-No te comprometas, sea lo que sea que te guste. Si comprometes tu entrepiernas pierdes puntos de libertad.

Si yo era fiel era por cabezonería. Nadie ni nada me diría que yo no era lo suficientemente buen padre para mi hijo, porque sí lo quería, o para Lauren, porque la amaba. Esos sentimientos que más de una vez me habían puesto en un aprieto seguían poniéndome en peores situaciones, cada vez más, pero ya ni me importaba. Me escocía no tener sexo con quien quisiera, pero al menos podía volver a casa y tener una familia. No quería estar en soledad y menos después de saber que era eso, de saber que era no tener a Lau conmigo.

Mis dedos empezaron a tamborilear en la mesa mientras me movía lentamente, tenía mi propia melodía metida en la cabeza. Mis labios comenzaron a murmurar mientras sonreía de lado observando a todos. Los vería pronto salir despavoridos, con el miedo en sus rostros. Me encantaba saber que iban a morir muchos humanos por paros cardíacos, aplastamiento o simplemente se suicidarían por el estrés de la situación.

http://www.youtube.com/watch?v=vlknTdz9GqQ

-¿Vas a estar mucho rato?-pregunté mirándole.-Tengo ganas de ver como lloran y piden clemencia.
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Re: Miedo y Envidia en Shibuya - Privado Ryuu

Mensaje por Senbō Ryuu el Jue Jun 07, 2012 5:17 pm

Propongo entrar a una cafetería... Nos serviría como un buen punto de partida porque todos saldrían despavoridos y además, había internet. Elijo el lugar cerca de la puerta para poder salir y que todos me envidien porque no estaré en medio del desastre. Sabemos que eso es lo que busco yo, aunque no negaré que me divertirá muchísimo ver a todos asustados.

Agramon me cuenta qué hace y tomo la tarjeta y río un poco, divertido.

- Yo también trabajo para Caim, en relaciones públicas, por decirlo de algún modo. Le llevo clientes que sienten una envidia incontrolable por aquellos tan geniales que van a los locales. También hago enloquecer a algunos... Mi beneficio es que últimamente sólo consigo acción ahí, hay una creciente epidemia que hace que todos los hombres guapos tengan pareja. Sin ofender, claro.

Digo, es que él es muy guapo. Amo sus ojos verdes y esa apariencia tan exótica... pero tecleo en parte para distraerme. Me dejó claro, y lo sigue haciendo, que está ocupado. Una lástima en verdad, al menos para mí. Me cuenta que tiene un hijo y le sonrío ligero... la verdad es que siento que nunca entenderé la necesidad de reproducirte. O el gusto... o lo que sea. Tal vez vaya de la mano de mi desagrado por las mujeres. Luego me cuenta sobre el hijo de Caim.

- Sí, eso lo escuché, no sabía que te referías a un monstruo pequeño y con ojos verdes. No diré nada, es sólo que la verdad me parece horrendo que un hombre se dedique a parir. ¿Y qué le pasó?


Yo no miro a nadie, en todo caso, para mí el mejor panorama es justamente mi interlocutor, y verlo no lo dañará. Miro de pasada a las chicas cuando las menciona.

- Casi no me gustan... todas tuyas.

Río y aplaudo, muy divertido por lo que dice de no comprometer la entrepierna. Me pareció la forma más divertida y original de decirlo.

- Me gustan mucho más los hombres, pero admito que me tirado alguna mujer por conveniencia.

Se empieza a poner impaciente y luego canta algo que aunque obviamente no entiendo, tiene mucho ritmo bailable... como árabe. Me muevo un poco y recibo mi capuchino. Sólo le doy un sorbo y dejo todo listo.

- Cantas genial.

Me estiro y lo miro.

- En cuanto digas... ¿listo?

Oprimo una tecla... y por los radios y la televisión empieza a escucharse la alarma. Lo hago bien, en la tele empiezan a decir hasta dónde fue el epicentro. Si hasta eso me inventé. Hoy vengo creativo.

Cierro la computadora y me agacho. Veo como las chicas que tanto veía Agramon empiezan a gritar y a agitar las manos... así que necesitan poca ayuda. Le lanzo un beso a una, como apuntando y disparando y la hago enloquecer. Es la primera en salir corriendo pero varios la siguen.

Yo salgo primero... no miro a Agramon, pero seguramente me sigue. Y entonces todos se quedan encerrados por estúpidos porque todos quieren salir al mismo tiempo. Y yo, cruelmente, miro hacia arriba... como si esperara que el edificio colapsara.
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Re: Miedo y Envidia en Shibuya - Privado Ryuu

Mensaje por Invitado el Vie Jun 08, 2012 11:29 am

Sabía que hablaba de ese embarazo, era conocidas las ganas de Caim de tener descendencia para unirlos como guerreros o esclavos. El último parecía ser su mejor máquina aniquiladora. Yo sólo esperaba que Aiab creciera pronto y pudiera ejercer el terror conmigo, necesitaba un compañero más allá de Lauren. Era divertido quemar locales y hacer llegar a los bomberos, los cuales entraban en pánico y ante sus ojos se quemaban cientos de personas, la frustración también era un miedo interesante.

-Gracias por lo de mi voz.-siempre hay que ser agradecido, sobre todo cuando te vas a divertir de lo lindo.

Coloco mis manos juntas mientras flexiono mis dedos, los hice crujir un par de veces y los moví como si tocara un piano o tecleara, como él había hecho. Necesitaba mis manos para tocar a todo aquel que se pasaba a mi lado. Hice que bajo sus pies sintieran como el edificio entero se tambaleara, además moví sillas, mesas y algunas personas para que creyeran que realmente sucedía todo aquello. Me teletransporté a su lado acomodando mi chaqueta, a veces era incómodo ese tipo de prendas. Prefería algo más cómo así como deportivo, pero me quedaba mejor aquel traje que la ropa que llevaba por regla general.

-Bien, comencemos.-un fuerte aire pareció abofetearnos, era mi poder expandiéndose como si fueran vibraciones. Todo aquel que le tocaba el aire, salvo a mi compañero, empezarían a sufrir la paranoia colectiva que tanto me gustaba.

Mujeres, hombres, niños y sobre todo ancianos lloraban desconsolados de un lado a otro. Algunos letreros cayeron para ofrecer mayor credibilidad. Las farolas explotaron y los semáforos se descontrolaron. Todos empezaron a ver animales extintos, seres que no debían de estar ahí, fantasmas y por supuesto el temblor. Los miedos más terribles se anclaban en su mente y comenzaban a rezar pidiendo explicaciones.

-¡El día del juicio final ha comenzado! ¡El día del juicio final ha comenzado!-grité en japonés, después en inglés y por supuesto en un par de idiomas más, como chino o árabe.-¡Temed! ¡Porque hoy es el fin del mundo otra vez! ¡El infierno se abre ante vosotros!

Me giré con una sonrisa burlona hacia él y coloqué una de mis manos en su hombro más próximo a mi. Empecé a reír a carcajadas antes de apoyarme mejor en mi compañero.

-Te toca el siguiente movimiento.
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Re: Miedo y Envidia en Shibuya - Privado Ryuu

Mensaje por Senbō Ryuu el Sáb Jun 09, 2012 6:24 am

Sólo sonrío cuando me agradece por halagar su voz. La verdad es que tiene buena voz y no lo voy a negar. No lo hice por ser amable, y espero que lo note. Aunque queda genial que me agradezca, me hace sentir importante.

Sigo tecleando para entrar al sistema y armar algo creíble y en poco tiempo. No es que se necesite mucho y lo digo justamente porque poco hay que hacer. Sólo el inicio de algo mucho más grande para el que tendré más tiempo de planeación. Sobre la marcha se me pueden ocurrir muchas cosas más que sean muy geniales.

Le doy la indicación a Agramon y aunque siento el viento que golpea mi rostro y mi cuerpo, no siento miedo. La sensación de saber que debería sentirlo me pone los pelos de punta de la emoción. Es obvio que estar en la lista negra negra de este demonio puede ser muy malo en realidad.

Salgo de ahí, para que todos me envidien por ser el primero en salir y miro el edificio y las calles... en verdad esto va muy en serio porque hay incluso efectos reales. La gente enloquece en verdad y levanto la cara, sonriendo ante lo que apenas es la entrada de un menú que promete ser delicioso. Agramon aparece a mi lado.

- Mmmmmm... veamos.

Y entonces se me ocurre. Le lanzo un rayo primero a un transformador, dejando a todos sin energía eléctrica. Y claro, hay gente en el edificio de al lado que seguramente no podrá salir. No es mi culpa, ¿para qué son tan dependientes de la electricidad. Río y espero un poco hasta que los de la cafetería sienten en verdad una envidia incontrolable por todos los que estamos afuera.

- Me siento caritativo... voy a dejarlos salir, pobrecitos.


Aunque claro, después de esto desearán no haber querido salir. Lanzo rayos en contra de todo el edificio, para que los vidrios se rompan, sin importarme si se cortan.

- Para que no digan que no soy bueno, les abrí una salida más grande.
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