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En el corazón verde (Priv)

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En el corazón verde (Priv)

Mensaje por Invitado el Jue Mar 22, 2012 7:22 am

Era un antiguo palacio nepalí, Aren lo halló en uno de sus múltiples viajes en solitario, estaba perdido, en la faldas de la montaña del Nepal, en la cordillera, en un lugar donde el sol concedía a todo lo que tocaba un tono dorado y ocre en los amaneceras y en los atardeceres, mientras que de noche, uno creía estar más cerca del universo, allí los cielos eran tan limpios y prístinoes que las estrellas asemejaban mieles de pequeños diamentes, cuajando toda la bóveda celeste. Era un palacio de verano, seguramente de algún noble, con aquella arquitectura complica, de paredes labras y patios interiores. Los suelos de piedra pulida y muchas figura de buda en las paredes pintadas. Poseía fuentes, resonando en las intersecciones de lo pasillos con un canto cristalino.

El hechicero se tomó su tiempo para restaurarlo, era su refugio personal y acudía allí cuando no tenía ganas de saber del mundo. Por supuesto, ahora todo estaba rodeado de vegetación, sobre todo de árboles frutales, en los patios interiores crecían enredaderas con flores de kiwi y en las habitaciones, las orquideas se las arreglabas para adherirse a las paredes junto con los don diego de noche. Aren cogió agua en una de las jarra de cerámica y encaminó sus pasos hacia uno de los dormitorios, empujó suavemente la puerta y sus ojos se posaron en el hombre que yacía en la cama baja, ancha y cuadraba, tapado por algunas sábanas naranjas.

Aren se aproximó, vestía la falda típica egipcia de lino en varios plieges, cogida en las caderas con una cadena de eslabones dorados y cuadrados, sobre su pecho moreno reposaba el escarabajo de turquesa y oro de su madre, un símbolo real. Se sentó en el borde de la cama y posó sus dedos en la frente de Sean, la fiebre había descendido, las armas de demonio solían estar envenedadas y si uno no moría de inmediata la fuerte infección posterior acababa ràpidamente el trabajo iniciado. Sean tenía el abdomen vendado, Aren curó lo más grave, le llevó dos noches con su poder, recomponer los órganos dañados, ahora solo esperaba que el cuerpo del híbrido hiciera el resto.

Para trasladarlo se tuvo que valer de un viejo contacto, favores por favores, tuvo que ser algo rápido, se sintió algo angustiado aunque no lo demostró al percibir que la vida de Sean pudiera estar en peligro...¿por su culpa? aun era pronto para eso, se limitó a llevarlo hasta aquel lugar para poder cuidarlo, sí, lo había secuestrado, bien pudiera haberlo dejado en un hospital o en las escaleras de la casa madre de la Talamasca o en el vaticano. Pero él era así, una alma generosa...con las panteras.

Metió un pañauelo de lana en el agua y lo empapó, comenzó a pasarlo por su rostro, cuello y pecho, quitando el sudor con suavidad, escuchando su firme respiración.
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Re: En el corazón verde (Priv)

Mensaje por Invitado el Dom Mar 25, 2012 1:36 am

No recuerda exactamente cuando desfalleció y ahora mismo su mente no estaba junto al cuerpo que descansaba en aquel lugar alejado de los disturbios. Ocurria que aun existian rincones puros, virginales, que conservaban todos sus ideales y se regian por unas normas de armonia natural, pero aun así su mente estaba en otra parte, estaba buceando entre los recuerdos de su pasado y no eran los mas recomendables. Hace ya algunos siglos se habia implicado con un demonio, el cual le habia ayudado a desarrollar casi todas sus habilidades de combate. Habia sido seducido por el lado oscuro de su interior, siendo involucrado en lujos, lujuria, crueldad y asesinatos...y por un tiempo habia sido insconsciente, seducido por la palabreria de aquel ser hasta que su espada engañada se hundió en el corazon de un joven con el cual habia simpatizado.

Ese demonio habia jugado con el, con su paciencia, con sus habilidades y debilidades hasta que Sean finalmente decidió enfrentarse al mismo. El resultado habia sido la aniquilación de aquel ser oscuro...el mismo que ahora lo visitaba en sus sueños.

Vuelve conmigo, Arsen -Asi es como se hubo llamado en aquella epoca- No te engañes a ti mismo, no me mataste...no podrias hacer tal cosa nunca.

Aquel demonio aparecia en su mente con una apariencia completamente diferente, habia adoptado la imagen de aquel chico muerto pero su voz sonaba fuerte, ronca y malévola.

Es hora de que despiertes...elegiste unirte a los perdedores cuando ambos sabemos que ambicionas ganar siempre -acarició la mejilla de Sean cuya imagen se presentaba desnuda y ensangrentada con la sangre de otros- Pero aun no es tarde... -se acercó con su burlona sonrisa y le susurro al oido- Tu padre te espera...

Jadeó, su rostro se contrajo adolorido y su respiración se torno agitada fruto de aquel mal sueño. -Estas muerto...y si tus palabras son ciertas, te matare aqui mismo y ahora.- balbuceó entrecortado, por su rostro, sus musculos, se podian ver las venillas de la cara mas que nunca, de un color rojo oscuro, casi negro. Su mano salió lanzada y agarró al hechicero por el cuello, apretandolo.

Intentalo...matame. Ahora es tu oportunidad -rió alegremente aquel desgraciado, caminando alrededor de aquella figura desnuda, cuyo rostro altivo se mantenia orgulloso.

Sean usó ahora sus dos manos, quedando erguido, sentado y sujetando el cuello del hechicero entre ellas. Abrió los ojos, sus pupilas estaban tan dilatadas que se fundian con el azul celeste y claro de las orbes. Las venillas del rostro latian por todo él y la piel de sus espaldas se desquebrajó ensangrentando la colcha para dar inicio a unas membranas aladas que nacian lentamente.

Si...desata tu ira. Te has estado conteniendo por tanto tiempo... -en su cabeza Sean tenia al demonio agarrado por el cuello y este balanceaba los brazos comicamente, sonriendo con ladinidad-

-BASTA!- rugió con fuerza y dos alas se desplegaron, una de ellas portaba unas plumas blancas, hermosas, con brillo propio..y de las otras colgaban telaras, membranosas y oscuras, esqueleticas. Sean soltó el cuello del hechicero antes de quebrarlo, habian sido unos segundos, pero un poco mas y lo habria matado. Enfocó su mirada, que volvió a ser tan clara como lo habia sido siempre y ladeó su cuerpo, jadeando embrabecido, enterrando el rostro en los almohadones. Sentía todo el cuerpo entumecido y la sangre seguía brotando de su espalda, riachuelos escarlatas que salpicaron la pureza de una de esas alas. Sean necesitaba encauzar su rabia, aquello que le habia dado Aren para curarlo lo habia desequilibrado, como si hubiera sido afectado por una droga potente.
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Re: En el corazón verde (Priv)

Mensaje por Invitado el Mar Mar 27, 2012 6:45 am

Aren ni siquiera pudo verlo venir, Sean se había comenzado a remover levemente, el hechicero apartó a un lado el paño con el cual estaba limpiando aquella piel empapada de sudor, entrecerró sus ojos verdes, estaba drogado para que durmiera profundamente, para que no sintiera dolor mientras sus heridas sanaban, no debía ser capaz de realizar ni un solo gesto. Pero allí estaba, comenzando a mover sus manos, aferrando las sábanas, tirando de ellas, su rostro se cubrió de arrugas producidas por el dolor que provenía desde lo más profundo, no podía ser a causa de las heridas, éstas ya estaban casi curadas. Aren se inclinó hacia delante, buscando el origen de toda aquella silenciosa agonía y algo emborronó su vista, abrió mucho sus ojos verdes cuando el aire dejo de pasar a sus pulmones, unos dedos poderosos, fuertes, apretaban su cuello como si quisiera matarlo.

Aren alzó las manos y aferró las muñecas de Sean, tratando de aflojar la terrible presa pero su fuerza era humana meramente, no era comparable a la del híbrido, jadeó y cerró los ojos cuando todo comenzó a dar vueltas, su estómago se revolvió y los pulmones chillaron por la falta de aire. ¿Iba a morir así? de todas las maneras posibles, aquella era la más estúpida de todas, él que siempre tomó sus precauciones para no ser emboscado, guardando sus espaldas, procurando mantener las distancias y para el primer ser vivo que traía aquí, este lo asesinaba. Su mente se quedó extrañamente en blanco.

Tan pronto como se inició el estrangulamiento, éste terminó, Aren cayó hacia atrás, tosiendo con fuerza, jadeando, su cuello moreno tenía las marcas amoradatada de las yemas de Sean, casi un collar de señales de lo que había pasado hace solo unos segundos. Tosió de nuevo y alzó la vista cuando aquellas dos alas desgarraron la musculosa y ancha espalda de Sean, Aren sintió que una corriente fría recorría todo su ser al ver la naturaleza de cada una de aquellas alas, una emplumada, perfecta y hermosa, la otra negra, correosa y espinosa. Dos naturalezas distintas, luz y oscuridad, bien y mal. Todo habitaba dentro del cuerpo de aquel hombre.

Ahora comprendía todo mucho mejor, su poder, su fuerza y quizás la armadura en la cual se envolvía para mantener la peor de ellas a ralla. La sangre salpicó, las telas, los cojines y algunas gotas mancharon el rostro del hechicero que despacio se acercó de nuevo al lecho, viéndolo encorvado, jadeando...sufriendo. Se sento a su lado y le tomó el rostro entre sus dedos, haciendo que mirara hacia arriba.-Controlalo..-le susurró con su voz en un latigazo-no importa tus genes, ni quienes fueron tus padres, tú eres tú. Eres quien decide tu destino, Sean.

Debía controlarse o con desatar su poder, derrumbaría todo aquel lugar sobre sus cabezas, le cogió la cabeza e hizo que la apoyara sobre uno de sus muslos, alzo la mano y comenzó a acariciar sus cabellos, metiendo sus dedos entre las claras hebras, esperando que este gesto lo tranquilizara, no iba a drogarlo de nuevo, suficiente era con todo aquello. Sus orbes esmeraldas se posaron sobre aquellas singulares alas, estaba más allá de cualquier hechizo, Sean lo superaba con creces y pensar que cuando lo vio por primera vez lo subestimó.
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Re: En el corazón verde (Priv)

Mensaje por Invitado el Jue Mar 29, 2012 7:25 am

Su mirada iva y venia, como el objetivo empañado de una camara antigua, desvaneciendose y enfocandose hasta que su mirada se tornó clara nuevamente, limpia y de un color azul brillante. Las alas medio desarrolladas aún se movian debilmente con cansancio, no acostumbraba a hacerlas aparecer a excepcion que fuera demasiado urgente y para elevarse tan solo. No era un hombre de los cielos, Sean no sabía volar, por ello sus movimientos eran torpes, el peso de su cuerpo variaba tanto que le costaba acostumbrarse. Esas alas habian brotado fruto de la perturbación de aquellas visiones. Una vez dió cuenta de la situacion en la que se encontraba su respiración se fue pausando poco a poco, también influido por el hechicero cuyas palabras no pasaron desapercibidas.

Suspiró largamente y cerro los ojos mientras aquellas manos se hundian en su cabello desatando ligeros y agradables cosquilleos. Por un momento se olvido de quien era ese hombre y de como habia llegado por su culpa a tal situación. Era agradable el contacto...inusual. Nunca se sintió un hombre necesitado de afecto, pero si alguien se lo daba sin desear algo a cambio, como solia ocurrir muchas veces, lo aceptaba y sacaba provecho de ello.

Mas al cabo de un rato, considero que aquella calma fue suficiente como para regresar a su habitual compostura. Se irguió quedando aun sentado en la cama, pero separado de aquel regazo y miró al hechicero. Sus claros ojos se fijaron en los contrarios, no expresaron pudor alguno, ni verguenza, ni ira, ni tristeza, solo gratitud.
-Hmm....- alzó el rostro ligeramente para ver mas allá de la ventana, el paisaje que se tendia ante ellos situados en un lugar que reinaba en la montaña -¿Nepal?- susurró con el ceño fruncido por la sorpresa segundos antes de sonreir como si nada hubiera pasado ahí. Solo habia sido un lapsus de debilidad, nada que no pudiera manejar.

Viajo su mirada por su propio cuerpo observando ahora el estomago, la cicatriz apenas visible de aquella espada traidora y envenenada... Palpo sus musculos sintiendo bajo las yemas sus tejidos completamente respuestos mientras percibia el ardor de su espalda cruzar su cuerpo con nuevas oleadas de dolor que guardo para si mismos. Se curvó ligeramente hacia adelante cuando las dos enormes descendieron y se encogieron hasta hundirse en la carne y posteriormente la piel cicatrizo con rapidez.
-¿Que me dió Aren?- preguntó aun encogido, con voz amortiguada, ese nuevo acceso de dolor lo habia debilitado momentaneamente y habia potenciado los efectos de dicho narcótico..fuera lo que fuese. Se irguió de nuevo y se tumbó en la cama, cerrando ligeramente los ojos.
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Re: En el corazón verde (Priv)

Mensaje por Invitado el Vie Mar 30, 2012 2:35 am

Mientras los dedos de Aren se perdieron entre los cabellos claro de Sean, se abstrajo de una forma extraña, sus verdes ojos se velaron, volviéndose más claros, olvidando incluso a quien estaba tocando...había olvidado que era estar con otro ser a su lado, preocuparse, tenerlo en cuenta, posponer las necesidades de uno mismo para satisfacer lo del otro, gastar el tiempo disponible para regalarlo sin esperar nada a cambio. Era una sensación entre angustiosa y placentera, molesta también porque la habia olvidado, relegada al fondo de su ser, preocupado más por criaturas que aunque lo acompañaran no eran capaz de hablar o tocarlo como él desearía en algunas ocasiones. Eso era lo malo de acariciar y ser acariciado, te volvías vulnerable y comprendías lo frágil que eres.

Cuando Sean se separó, Aren ladeó el rostro hacia él, sus pupilas se volvieron a enfocar en aquel hombre, en aquel ser que contenía la dualidad que dividía aquel mundo y que lo estaban haciendo añicos por completo, poderoso, podría hacer cualquier cosa que se propusiera, a veces, como comprobó, a Sean le bastaba tan solo con sus palabras para penetrar en el interior de cualquier criatura, era un poder que pocos tenía y era algo que asustaba. Los orbes esmeraldas se oscurecieron y se enfriaron, de nuevo, Aren estaba teniendo otro de sus cambios se temperamente en menos de unos segundos.

-Te he drogado.-señaló y se puso en pie-para evitar qu te movieras, sintieras dolor o te volvieran contra mi.-se acarició el moreno cuello donde estaban las marcas. Temía a Sean, sí, no era un gilipollas que se engañara a si mismo, temía lo que podría lograr con él y cuando Aren temía a algo no salía huyendo, lo que hacía era dominarlo. Apoyó una mano en el centro del ancho y musculo pecho del híbrido y lo empujó con brusquedad hacia atrás, dejándolo tumbado entre las sábanas de colores vivos, lo miró desde arriba, implacable.

Llevó la morena mano a su cintura y comenzó a desatar el atuendo de lino blanco que cayó en pliegues al suelo y dejando solo la cadena de eslabones de oro en torno a sus masculinas y estrechas caderas. Se quedó completamente desnudo delante de el, mostrando aquella anatomía esbelta, dorada, elegante como la de un felino, musculosa y flexible. Puso una rodilla sobre el borde de la cama-voy a tomarte ahora mismo.-sentenció-desde que observé esa pantera en tu espalda supe que necesitaba verla mientras te penetraba...por haber osado a entrar en mi vida...

Tenía que dominarlo como fuera, si no era por sus pensamientos, sería por el sexo, una de las fuerzas más primerias de la naturaleza, una de las más antiguas. Comenzó a avanzar hacia él, sabiendo que estaba mareado y agarró el borde de la sábana que cubría la desnudez de Sean y tiró de ella rudamente para ver todo su cuerpo entero. Movió su brazo derecho y le agarró la entrepierna completa, apoyando los dedos contra sus testículos, sintiéndolos tersos y de buen tamaña, en torno al lecho se comenzaron a alzar unas verdes enredaderas.
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Re: En el corazón verde (Priv)

Mensaje por Invitado el Vie Mar 30, 2012 3:47 am

Sean esperó que el efecto desapareciera rapidamente, que lo privara de esa debilidad que sentian sus musculos, puede que por el momento ni pudiera caminar. El hibrido sentia esa dulce somnolencia invadirlo poco a poco despues del sobresalto que habia ocasionado esa pesadilla. Frunció el ceño mirando al hechicero, se habia atrevido a drogarlo...mas pasó por alto ese hecho, pues lo habia curado de aquella arma venenosa. Se podia decir que la confianza en el estaba empezando a florecer. Asi que se permitio la debilidad, se permitio el verse expuesto, aunque solo seria durante unos minutos, o quizas horas.

Los años le habian advertido sobre la confianza en otro ser. Como se habia decepcionado cuando lo traicionaron, abandonaron o simplemente lo golpearon. La experiencia le habia advertido: ten cuidado Sean, ten cuidado cuando cierras los ojos y dejas que otro "cuide" de ti. El sabor de su garganta se volvió amargo, agrio y detestable como el veneno que subia por ella.

Su mirada se tornó violenta, amenazadora. Ese ser habia visto la peor parte de Sean y aun asi pretendia tomar lo que se le venia en gana de él. El rubio no iba a permitirlo, ser dominado por otro en cualquier sentido jamas habia formado parte de sus planes. Soltó un gruñido cuando Aren tomó su virilidad entre su mano. ¿Acaso pensaba ese hombre....que iba a quedar manso? A los felinos debias drogarlos, dormirlos, antes siquiera de acercarte sin temor a que te rasgaran con sus garras. Y Sean no estaba dormido, cansado, exhausto, debil...pero ni un apice somnoliento.

-Tu capricho muere aqui Aren- susurro con voz tremula, amenazante, no habia nada de gentileza en él ahora. Una mano salió disparada hacia el cuello del hibridó y apreto esa carne con tal fuerza que el hechicero tuvo que soltar lo que tenia entre su mano para tratar de quitarse la garra del rubio de encima. No podia ejercer esa cantidad de fuerza durante mucho tiempo, asi que tendria que inmovilizarlo de otra forma. Agarro el cuerpo del hechicero con decision, sin delicadeza y lo aprisionó contra el colchon dejando el suyo encima.

-Aun no has visto lo peor de mí.- le dijo en su oido, esas carnes tersas y prietas chocaban con su pene de la forma mas intensa e inexperada posible, el tatuaje de su espalda parecia cobrar vida, la pantera deseaba caminar contrneandose hasta salir de aquella prision de piel. Descendió su rostro contra el cuello del hechicero y mordió este hasta que la sangre brotó con fluidez siendo atrapada por sus labios. Saborear ese liquido provoco que todo el bello de su cuerpo se erizara. En su rostro se apreciaba una sonrisa atipica, correosa. Movia su cadera presionando ese trasero con su masculinidad, reprimiendo roncos jadeos en su garganta.

-Sere yo quien te posea...hasta que gimas que no puedes mas.-
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Re: En el corazón verde (Priv)

Mensaje por Invitado el Vie Mar 30, 2012 5:05 am

-ARG--ronco quejido de dolor manó de los labios de Aren cuando Sean perforó su moreno cuello con sus blancos dientes, la sangre brotó y sintió los labios del híbrido que se adherían a ella, tomándola, bebiéndola. Aren cerró los verdes ojos, jadeando, su sangre era su magia, por ella circulaba todo el poder que lo enlazaba a la misma corriente de la vida, lo unía a su diosa y contenía muchos de sus recuerdos, de sus experiencias. Era una sangre dulce, tan dulce como las jugosas frutas de las cuales el hechicero se alimentaba aun siendo su segunda forma la del león, Aren era vegetariano, comía de la frutas maduras que lo árboles dejaban caer entre sus dedos. El aroma de su cuerpo varió con el mordisco, antes era a orquideas y piña, ahora era menta y madreselva, un aroma selvático, húmedo y peligroso.

Intentó moverse pero Sean pesaba más que él, lo tenía aprisionado contra las sábanas, aquellos dedos estaban sobre su cuello, impidiendo cualquier moviento, las yemas justo sobre las oscuras marcas que le dejó anteriormente, produciendo un dolor lacerante que descendía por su piel hasta su pecho. Jadeó de nuevo, su respiración de había acelerado entre sus labios entrabiertos cuando aquel cuerpo musculoso y fuerte se movió sinuoso. Abrió de repente sus ojos verdes cuando percibió algo, una carne dura que se restregó contra sus altivas y firmes nalgas morenas, prietas y pequeñas, era el sexo de Sean que le decía que no estaba amenazando en balde.

¿Cómo había ocurrido aquello?, lo subestimó de nuevo, llevado por la creencia de que podría someterlo por las drogas que corrían por su sangre, lo podría hacer suyo, dominando a una criatura como aquella, nada habría de temer. Así era como pensaba su lado de hechicero pero su lado humano, el hombre, le decía que fue un estúpido al intentar tomarlo, usar la fuerza y el sexo para unirlo a él en aquel lazo de sangre. Porque el sexo en la magía era importante, en la magia natural, era algo poderoso, era lo que movía a todos los seres del planeta, lo que hacia que dos machos se batieran a muerte o que los salmones recorrieran millas solo para poder aparearse y morir. Y ahora lo sentía manando de Sean, rodeándolo a el.

Las enredaderas en torno a la cama vacilaron, Aren se esforzaba por respirar, moverse.-..agh...Sean...-aun bebía de él, parecía un animal rabioso-¿crees que puedes...?-susurró, le costaba hablar.-podrás dejar de lado ...agh todo esa cubierta de ángel con la que te envuelves..?-usaban las palabras para distraer, de repente llevó una mano atrás y le tiró de los cabellos con fuerza, arrancando algunos, tratando de separar su boca de su cuello, de su sangre, moviendo sus caderas para descolocar su musculosa anatomía que lo oprimía y daba un calor ardiente...aquel calor conocido.-bastardo...-y casi rió porque el cazador habia sido cazado.
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Re: En el corazón verde (Priv)

Mensaje por Invitado el Lun Abr 02, 2012 5:13 am

Aun tenia el sabor de esa sangre en su boca, una explosion de dulce sabor natural, fresas, grosellas, arandanos..frutas del bosque. Su sangre parecia un zumo hecho por todas ellas. Sean busco mas incitado por dicho dulzor, lamiendo la que escapaba de la herida abierta mientras su cuerpo se rozaba con el contrario, con toda la libertad y fiereza que podia atesorar. La caballerosidad se perdia entre sabanas, su alma mitad demonio clamaba que sus instintos fuesen saciados....y todo esto no habria ocurrido si Aren no hubiera sido tan insensato. Ante el jalon de sus cabellos soltó un vago gruñido, conocedor de esas distracciones, mordió el lobulo de su oreja al tiempo que movia su cadera de modo que su pene erecto quedó enterrado entre esas dos altivas nalgas.

Descargó una fuerte nalgada dejando impresa su mano en suave rojo durante unos segundos. -Mas que un leon...pareces una serpiente...te mueves demasiado- gruño despacio, cerca de su oido, jadeando después tras él. Su mirada se veria nublada, el tono celeste de sus orbes mas oscuros e igual de centelleantes.
-Te dare tu respuesta hechicero...no seas tan ansioso.- musitó para después ordenar que la tela de las sabanas se prolongaran creando unas ataduras en torno a las muñecas del hechicero, estirando sus brazos hasta quedar sujeto al sencillo cabecero de dicha cama.

Se incorporo ligeramente dejando libre el cuerpo del hechicero y acarició la espalda, desde el inicio de la nuca, recorriendo la columna, arrastrando la palma, presionando con la yema de sus dedos hasta llegar donde esta misma perdia el nombre. Apresó ambas nalgas, jalando ese musculoso cuerpo hasta alzar su cadera y masajeo estas. A continuación se inclinó para besar sobre aquella carne mas enrojecida, permitiendo que el hechicero se confiase. Una de su mano se interno, tanteando con sus datiles la cadera del moreno, deslizandose hacia el bajo vientre hasta toparse con el sexo del hechicero. Lo sintió temblar entre sus dedos mientras estos lo apretaban y lo manipulaban.

Paseo su boca por esa superficie carnosa, tersa y suave, pegando un mordisco sin previo aviso al otro gluteo. Rió por lo bajo escuchando las maldiciode esa boca, deleitado por esos jadeos y en pos de desear ver ese rostro enojado lanzando sapos y culebras por esa para nada educada boca, manejó el cuerpo del hechicero hasta ponerlo frente a él. Las ataduras se enredaron entre ellas juntando aun mas las muñecas entre sí.

Lo agarro fuertemente de los cabellos y tiró hacia atras para lamerle el cuello, parte del menton hasta llegar a sus labios. Los mordisqueo mientras su cuerpo esculpido y cincelado ondulaba sobre el contrario que mantenia las piernas abiertas, pegadas a su cadera. Sean podia oler ese deseo, el aroma del sexo supurar por cada uno de sus poros, ese instinto animal de poseer y ser poseido. Se deleitaba con el brillo de esa fiera mirada deseosa de ocupar el lugar que ahora él mismo ocupaba.
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Re: En el corazón verde (Priv)

Mensaje por Invitado el Miér Abr 04, 2012 5:19 am

Aren jadeó con fuerza cuando sintió como Sean se deslizaba sobre su cuerpo, aquella antomía fuerte y musculosa contra la suya, sus cuerpos destacaban entre las sábanas de seda de colores intensos, ricos, los nepalies gustaban de tonos como el mostaza, naranja y rojo intenso, los mismos que ahora rodeaban las anatomías de ambos haciéndolas relucir como joyas. La piel de Aren, de aquel rico tono bronce que emitía diferentes aromas, todos atrayentes, todos recordaban algo de la naturaleza, desde la soberbia orquieda a la sencilla manza, y ese epidermis exótica ahora estaba en contacto, en toda su plenitud con el blanco inmaculado de Sean, apretadas, parecía que se fueran a fundir mientras ambos de movían.

Cerró los ojos cuando aquellos dientes se cerraron sobre el lóbulo de su oreja, percibio que una carne dura y larga se adentraba entre sus altivas y morenas nalgas, abriéndolas, rozando aquel pasaje escondido y rosado, jamás hollado por masculinidad alguna pero Aren no abriría la boca para decir que ningún hombre lo había montado, extrañamente siempre fue él, le gustaba dominar en el acto sexual, sentir que su verga se hundía entre las carnes de su pareja una y otra vez, entre quejidos. Ahora comenzaba a saber que se sentía estando en el otro lado de la cama, ser tomado, poseído.

-Agh..-apretó los dientes y frunció el ceño cuando le dio aquella nalgada que apenas movió aquel montículo prieto-no soy..una yegua..-pero apretó los labios e inclinó la cabeza cuando los labios de Sean rodaron de nuevo por su espalda, repasándola con la ternura de un amante, despertando su cuerpo con su toque, haciendo que le cosquilleara todos los nervios de placer, logrando que la corriente de calor y magia emergiera, aquella magía natural que comenzaba a mezclarse con el poder que supuraba de Sean, enredándose la una con la otra con el inminente acto sexual entre los dos.

Se estremeció cuando alzó su cadera y agarró su pene, tenía las manos atadas, inmovilizado, no pudo ocultar que su sexo estaba hinchado, duro contra las preciosas telas, sintió sus dedos deslizandose por su falo, arriba y abajo-ah..mierda..-y de nuevo aquella boca, una boca pecadora que se posaba sobre su nalga enrojecida, besándola. Sean, el caballero hermético, educado, formal....desaparecía y daba paso a la pantera, si, la fiera pantera que vio cuando se encontraron la primera vez, su forma animal tomaba el control e iniciaba aquel ritual de celo con otro gato.

Fue girado y sus ojos se encontraron con los suyos, sus piernas fueron abiertas para mostrarse entero, su sexo erecto, sus glúteos que dejaban entrever su entrada estrecha, lo miró, jadeando, su pecho subía y bajaba, sus pezones erectos y oscuros, de tono chocolate sobre sus pectorales y entre ellos el escarabajo de oro y turquesa, reluciente y antiguo. La anatomía del hechicero era flexible como la de un felino, elegante pero masculinia sin lugar a dudas. Sus orbes esmeraldas, de un verde intenso, irreal se posaron en los suyos y siguieron su moviemiento cuando lo agarró de los cabellos y lo obligó a echar su cabeza hacia atrás, mostrando su cuello, su nuez de adam, jugando con su barbilla y la vena que latía locamente-ah..ah..bastardo..-susurró, la voz de Aren era profunda, medida, casi musical. Sean no podía verlo pero en torno a ellos las enredaderas comenzaron a florecer, esparciendo su perfumes en el aire.

Emitió otro quejido ronco cuando sus penes duros y enhiesto como arietes, se tocaron y se restregaron el uno contra el otro, Aren entreabrió sus labios, mostrando sus blancos dientes, el placer de sentirl aquella polla contra la suya, era infernalmente delicioso...llevaba tanto tiempo sin sexo y ahora...un híbrido cambiaba todos los papeles y le obligaba a sentir placer en ello. Sus dedos agarraron las sábanas tirando de ellas y sin poderlo evitar, movió sus caderas donde reposaba aquella cadena de oro aun, su glande empapó el de Sean.
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Re: En el corazón verde (Priv)

Mensaje por Invitado el Dom Abr 08, 2012 10:19 pm

La magia que estaba creando Aren, el ambiente que los embaucaba que incitaba a la cópula sin limite sin racionalidad alguna, fue el detonante mas directo para que Sean actuara como un perfecto capullo. Tenia un feaciente motivo para ello, la oportunidad de hacerlo gritar. La maldad que latia en su interior le exigia que lo hiciese, que lo tomase, que lo follase hasta que ambos cayeran rendidos o muertos. Muchos olores, dulces, florales, picantes...algunos manaban de ese cuerpo y otros tantos de la naturaleza que los rodeaba. Sean se percato de que pronto un arco de verdor los cubriria protegiendolos de cualquier mirada curiosa.

-¿Aun esperas mi gentileza en esta situación?- su sonrisa se torno torrida, cinica y terriblemente sensual, asi como su mirada en donde bullia el deseo que tenia por el ser que ahora dominaba. El calor creado sofocó el cuerpo de Sean que se mantenia encima y vibrante sobre el contrario, rozandose sin descanso, superficie contra otra provocando la deliciosa fricción entre ambas. Su sexo endurecido, palpitaba con el sencillo roce de la otra verga. Supo que no podia aguantar mas esta tensión asi que se incorporo ligermaente, lo justo para que pudiera sujetar su cadera, alzarla y encajarse entre sus nalgas apretadas. Deslizo entre ellas su falo y presionó la pequeña oquedada a fin de hacerse camino.

Lo miro con determinación y abrió sus labios para gemir ronca y placenteramente en el momento en el cual lo penetro. Sus carnes lo apresaron con fuerza y celo, rodeando toda la extension de carne y engullendola con gula. El placer fue tal que inclinó hacia atras su rostro, cerro los ojos, apretó las uñas sobre aquella piel inmaculada y de su sexo escapo un poco de aquel liquido preseminal que j unto a la sangre ayudo a humedecer aquel conducto. Solo asi supo que el hechicero jamas se habia visto en semejante situación, solo un ano virgen lo estrangularia de esta forma.

Se inclinó hacia adelante, pegando su pecho al contrario, rozando los erectos pezones entre sí. Jadeante buscó sus labios y se apropió de ellos antes de que este lanzara improperios y demas palabras vanales. Hundio la lengua en su boca, exploro hasta dar con la contraria y se enzarzó en un duro combate por la dominación incluso en ese espacio. Aun su cadera no se movia con contundencia, solo movia su cuerpo de forma ondulante, lenta y felina, movia su falo de forma que ningun centimetro de ese interior fuera inexplorado. Sus manos recorrieron los brazos alzados, repasando la msuculatura del moreno hasta dar con las ataduras de sus muñecas.

-Quiero que me arañes...es la unica forma de dominarme Aren.- susurro entrecortado cuando se alejo de esos labios y acto seguido libero las muñecas del hechicero. Apoyo los antebrazos a cada lado de la cabeza de Aren y retiro su falo lentamente asombrosamente facil dada a la humedad del reto, para volver a entrar de nuevo a la fuerza, iniciando aquel movimiento pelvico, pasional, demente y erratico.
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Re: En el corazón verde (Priv)

Mensaje por Invitado el Lun Abr 09, 2012 7:38 am

Los dedos morenos y largos de Aren agarraron sus ataduras blancas con fuerza, tirando de ellas, sus nudillos se blanquearon y echó la cabeza hacia atrás cuando sintió que aquella verga dura y larga se colcaba entre sus altivas y oscuras nalgas, tanteando la entrada virgen hasta que el capullo rubicundo y grueso lo abrió a la fuerza. Aren emitio un quejido y haló de nuevo de sus nudos, sus estrechas caderas fueron alzadas para permitir el acceso de la polla de Sean que lo desgarró-Ag..--cerró los ojos, sus labios temblaron mientras exhalaba ese quejido de dolor pero no gritó ni se retorció, su cuerpo moreno se perló de sudor mientras podía sentir que la sangre mojaba el sexo que se estaba alojando en su interior, su pecho subió y bajó en profundas inspiraciones, Sean ya debía haberse percatado que era la primera vez que aquello ocurría así.

Abrió sus orbes de intenso tono esmeralda cuando percibió que Sean se inclinaba hacía él, aquel cuerpo musculoso y blanco se movía flexiblemente sobre el suyo, su falo horadaba todo su recto, haciéndolo soltar más suspiros desgarrados. Sean se equivocaba, no tenía fuerzas para maldecirlo o decir palabrotas, la boca del híbrido sofocó la suya, tomando sus labios como si fuera su amo por derecho. Aren entreabrió sus rosados gajos, gajos que sabían a fresa, sintió que su lengua penetraba y cogía la suya. Aquello le hizo gemir ahogadamente y sin poderlo evitar respondió a su beso, la magia, la sangre y el sexo..todo ahora se estaba conjurando a un mismo tiempo y él era una criatura de lo arcano.

Sus bocas se separon, unidas por un leve hilo de brillante saliva, se miraron, Aren jadeba abiertamente, estremeciéndose, sus muslos tersos y morenos se estremecían. Ladeó el rostro cuando vio que las manos de Sean soltaban sus ligaduras, movió los dedos, jadeando cuando escuchó sus palabras. Aren se desato y sus dedos se arrojaron a la espalda de Sean, lo araño con fuerza, raspando su piel, haciendo brotar sangre desde elos hombros hasta la cintura.

Cuando el híbrido comenzó a embestir, moviendo toda la cama con sus profundas arremetidas. Aren se mordió los labios, arañandose sus antebrazos musculosos-ah..ahhh..ah..ah...-comenzó a gemir cuando entre el dolor sintió el primer destello de placer inconfundible, había dado con el punto de placer dentro de él. Le clavó las uñas en los hombros y su pene, endurecido de nuevo, comenzó a gotear sobre sus propios abdominales-mmm...ah..-entreabrió sus labios para gemir más alto y las ligarudas de sus pies se soltaron, rodeó la cintura de Sean con sus largas y morenas piernas, creando un cinturón.

Aren cerró los ojos, notando que el poder los envolvía a ambos, las plantas parecieron relucir en torno a ellos, se acumulaba la magia de aquel ritual y encima se había vertido sangre...su sangre.-Sean...--susurró sin darse cuenta mientras lo abrazaba contra su cuerpo, clavando de nuevo las uñas en sus costados, gimiendo contra su oído justo antes de una cascada de esperma brotara de su pene pero no le dejó de rodear con sus piernas-diosa..diosa..diosa..ahhh..-nunca había sentido nada como aquellos, el orgamos fue tan intenso que su placer vibró y la magía se recreó en su propio cuerpo, un estallido de aromas los envolvió a ambos.
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Re: En el corazón verde (Priv)

Mensaje por Invitado el Sáb Abr 14, 2012 4:04 am

Hacia mucho tiempo que Sean no probaba algo semejante. Incluso superaban a aquellos labios que recordaba mediante sus escritos. La boca de Aren era una macedonia de frutas, podia ahondar en ellos y desenterrar sabores agridulces, acidos, dulces, melosos...una combinación que abrumaba. Al híbrido le complació deleitarse con el rostro perturbado del leon quien mantenia los labios entreabiertos, humedos y apetecibles, expulsando jadeos y gemidos. Esos ojos se prendian como faros, confluyendo un fuego interno en sus pupilas a medida que el híbrido entraba y salia de ese cuerpo.

-AAAhgg.....- solto un gruñido salvaje cuando el moreno empezo a surcar su espalda con las afiladas uñas, aquella fiereza lo excitaba mucho mas de lo imaginable incentivando sus movimientos de cadera ahora salvajes y desenfrenados. Sus anatomias estaban unidas, tensas entre ellas y su vientre presionaba una y otra vez el sexo babeante del moreno, presionaban los pezones excitandolos entre si, acariciandose sin necesidad de manos, pues estas estaban ocupadas aferradas a la espalda o a la cama. Pronto esos gemidos fueron musica para sus oidos, lo incitaba a dar mas de si mismo y eso que la cama chocaba bravamente contra la pared. A Sean le traia sin cuidado si todos los monjes del lugar se percataban de que andaban follando, este era su momento, el momento de desatarse y pronto Aren se corrió extasiado mientras el híbrido suspiraba tremulamente en su oreja.

Todo aquel cuerpo apretado, fuerte y ardiente se contrajo aun mas si era posible. Era dificil moverse en esa estrecha situacion mas que nada por que su sexo estaba anclado y parecia como si alguna fuerza lo hubiera retenido ahi impidiendo que continuara con su danza. Pero empujo, con la misma crudeza, recreandose en como su duro pene se abria camino aun cuando se sentia afixiado.

-Aren- gruñó en su oido preso de la lujuria -chico malo, te has corrido muy rapido- musito entrecortado acercandose a esos labios para morder el inferior, percibiendo el aroma mágico que desprendia de ese cuerpo. Sean supo entonces, que el Edem no era solo la naturaleza en estado puro, el Edem podia ser una persona, un alma. Ahora mismo estaba en ese jardin, o mas bien haciendo el amor con él.

Colocó el brazo tras la cabeza del leon mientras este lo mantenia aun aferrado con la ferocidad de un mono. De esta manera pudo seguir embistiendo a la vez que bajaba la mano libre por el pecho desnudo, humedeciendose los dedos con el esperma que bañaba ese vientre para hacerse dueño tambien del sexo de Aren. Apreto el glando y lo meneo con habilidad mientras su tersa y musculosa anatomia fluia sobre el moreno sin animos de detenerse hasta que inundase ese interior con su semilla.
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Re: En el corazón verde (Priv)

Mensaje por Invitado el Sáb Abr 14, 2012 8:52 am

La morena anatomía del hechicero estaba empapada en sudor, las gotas cristalinas de deslizan por su cuello, siguiendo la linea de la vena que palpitaba al ritmo de su corazón, las perlas también se acumulaban en su pecho, recorriendo las curvatura de la firme musculatura hasta descender a su vientre donde los abdominales se estiraban y se contraían a cada espasmo que lo sacudía, de su sexo aun manaban goterones de esperma, del glande rosado y ahora más dilatado tras haberse corrido. Los verdes ojos de Aren estaban velados por los perpados coronados por las largas y espesas pestañas, su cabeza estaba echada hacia atrás, su cuello expuesto hasta que sintió que los dedos de Sean se colaban entre sus cabellos, alzando su cabeza y su frente se vio apoyada contra su hombro, jadeó con fuerza...agotado cuando sintió que se volvía a mover dentro de él.

-Ahh...-el cuerpo estaba como sumido en un estado de extásis, una nube de calor que lo tenía completamente perdido, sin poder centrar su mente a excepción de una cosa, de una sola cosa la boca masculina que se posaba sobre la suya. Aren notaba que la magía aun fluía y quizás en mayor intensidad, sellando la unión de sus cuerpos, tomando la sangre que se derramón con su semilla como el nudo entre los hilos de sus destinos. Aren se abrazó a Sean, aquella intensidad, aquel poder que manaba del híbrido, lo hacia frágil, vulnerable...hasta el punto de percatarse que si Sean escapaba de sus brazos después de aquel encuentro, lo irá a buscar aunque fuera a la otro punta del mundo, no podía evitarlo, lo haría. Puede que Sean no comprendiera lo que estaba pasando pero para Aren, una criatura de lo arcano, la magía elegía...y había elegido a Sean. Ya no había opciones, no había elecciones, la manzana había caido del árbol.

En ese momento ni siquiera podía pensar que significaba todo aquello para él, creía que su vida había llegado a un punto muerto, frustrado por todo, sin saber decidir cual era el camino a elegir pero esas preocupaciones se desvanecieron cuando Sean lo poseyó y ahora...-ah...maldito...-susurró, sus dedos ascendieron por la ancha espalda del híbrido, colándose entre sus claros cabellos. Y volvió a gemir fuerte cuando aquella polla de buenas se movió en su interior, tocando de nuevo aquel punto que lo hacia soltar quejidos roncos, largos y espesos. Abrió los verdes ojos, intensos, luminiscente, ladeó el rostro y atacó su boca, besándolo, su lengua se abrió paso entre los gajos calientes y suaves de Sean para enroscarse a la suya.

Su pene lanzó mas esperma cuando agarró el capullo y tiró de él, haciendo sus testiculos se alzaran ligeramente-Mmmm..
-tiró de sus cabellos y alzó un pie, su talón espoleó la nalga de Sean como si fuera un semental, azusándolo para que continuaba embistiendo dentro de el aunque ya la cama parecía a punto de partirse con las arremetidas, necesitaba su esperma, su semilla dentro de él...necesitaba sentirlo correrse, eyacular y gemir.

-Diosa...no me hagas correrme de nuevo..tan pronto..
-logró murmurar sobre su boca, frunciendo el ceño al percibir que su pene intentaba de nuevo ponerse duro, erguirse mojado y vibrante entre los dedos expertos que lo recorrian, masajeándolo-no..no puedo...-sus labios tiritaron contra la boca de Sean, mordiédola.-duele...-susurró porque el pene tiraba de sus caderas pero al tiempo el placer volvía a trazar otro arco que lo llevaría a la cúspide-sigue..sigue..sean....-no pudo evitarlo, volvió a espolear a aquel macho de alas extrañas, a aquel hombre-pantera...-y sus dedos se deslizaron por el tatuaje, duramente como si quisiera arrancarlo de la espalda musculosa.
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Re: En el corazón verde (Priv)

Mensaje por Invitado el Miér Abr 18, 2012 5:30 am

Parecia incombustible. Con cada embestida su fiebre era mayor, su delirio aumentaba, el movimiento de su cadera era mas drástico y sus nalgas temblaban al contraer su palida musculatura. Cada segundo que permanecia enterrado en ese angosto interior la avidez del híbrido crecia y tambien su hambre, hambre de otras cosas, de un liquido prohibido, de ese elixir que cada criatura tenia corriendo por sus venas. Estaban tan pegados que daba la sensacion de que sus pieles se derretirian y se fundirian en cualquier momento, que finalmente serian uno. Sus ojos, velados por la situacion, se tornaron de un color rojizo y cuando su boca no estaba ocupada la mantuvo en una ladeada sonrisa, escuchando esos gemidos, escuchando esas suplicas hacia una diosa que quizas no estuviera mirando.

Lo sintio vibrar con a misma fuerza antes, mas desesperado, empujando con su talon la nalga del hibrido y ya no pudo contenerse mas. Saciaria su otro deseo, aunque ello implicase desatar nuevamente esa otra oscuridad. Sin dejar de golpear ese punto interno con la punta de su sexo que furiosa horadaba el agujero de Aren, se separó de sus labios y busco hueco en ese cuello. Abrió la boca y mordió. La sangre brotó a borbotones y la mantubo en su boca hasta que se le lleno, engullendo despacio. Un calambrazo, tan firme como una verdadera corriente electrica invadio su cuerpo y provoco que se desetara aquel torrente de esperma que habia estado conteniendo solo para él.

Lo lleno y lo desbordó como a un cantaro rebosante de miel. Tambien la sangre escapaba de la comisura de sus labios, abrumado por el gemido que habia ahogado en ella. Separo su boca para jadear en medio de aquel extasis al que habia sido catapultado de pronto. Sus ojos se tornaron blanquecinos por momentos cuando estiró el cuello asi como la espalda exhalando el ultimo suspiro, el mas profundo, largo y gozoso de todos ellos. Durante unos segundos perdio el hilo de todo, parecio que su vision se oscurecia, se desvanecia y su mente se encontraba dispersa.

Mas todo cambió cuando el intenso aroma de Aren y esa naturaleza que los rodeaba añadiendo vivos colores, naturaleza que habia crecido salvaje y densa en esa habitación gracias a los poderes del hechicero, lo hicieron volver en si. Cuando bajó la mirada vió al moreno, percibió esa mezcla entre agotamiento, dolor y placer y lo sintió aturdido. Aun manaba sangre de esa mordedura, aunque la incision habia sido limpia y se reducia solo a dos, mas propias de un vampiro que de otra clase de criatura.

Lentamente fue retirandose de encima de ese cuerpo en todos los sentidos, consciente de sus actos y de como se habia originado toda esa voragine de lujuria y gula sin control. Se habia dejado guiar por sus lados mas oscuros, cuando pensaba que ya lo tenia controlado bajo el yugo de la experiencia y los años. Sintio la confusión en su mente. Si tan bien se habia sentido siendo un perfecto hijo de puta... ¿Por que se reprimia tanto?. Estaba sentado en el borde de la cama de forma que Aren ah ora podia ver su tatuaje y todas aquellas heridas de sus uñas, que se iban cerrando lentamente.
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Re: En el corazón verde (Priv)

Mensaje por Invitado el Miér Abr 18, 2012 7:23 am

Aren abrió bruscamente sus ojos cuando sintió que los colmillos se hundían en la morena piel de su cuello, desgarrándola sin previo aviso, una mueca de dolor se dibujó en su rostro mezclado con el placer que le proporcianaban las rudas y erráticas embestidas de Sean, cada vez más salvajes y desebfrenadas. Jadeó, apretando los dientes, sus orbes palidecieron de la sorpresa, no había esperado aquello, ni siquiera se le pasó por la cabeza que aquel hombre pudiera ser vampiro, no cualquier vampiro, sino un Kursnik y ahora estaba bebiendo de él, con ansías, llenádose la boca con la esencia de la vida de Aren, con la magía que fluía liquidamente por sus venas. Cerró los ojos, su cuerpo temblo, asaltado por la combinación brutal de sensaciones, aquella polla grande y gruesa abriéndolo entero y ahora aquellos colmillos penetrando su carne, guiando la sangre hasta los labios de Sean que apresaban la epidermis.

Jadeó y se estremeción, sus caderas tiraron hacia delante cuando su pene tiritó y el esperma brotó a borbotones, Aren sintió que de nuevo se le nublaba toda la mente, quedándose casi en blanco, al borde del desfallecimiento, entre sus labios, el aliento salió en leves silbidos que se conviertieron en gemidos roncos justo cuando percibió que todo su recto era inundadó con el esperma de Sean, llenándolo hasta el punto que se desbordó por su ano, escapándose para manchar las sábanas. Todo su cuerpo parecía convertirse en chispas y energía, apenas se percató que Sean lo depositaba nuevamente. Aren se quedó con los ojos cerrados, jadeando, su pecho subía y bajaba, hundiéndose apenas sus marcados abdominales recorridos por gotas de sudor y esperma. La sangre fue brotando en menor cantidad hasta que fue apenas un leve hilo sobre su cuello.

Se permitió unos minutos en ese estado, agotado por completo y luego, extrañamente, sintió algo de frío, ladeó el rostro y sus ojos verdes se posaron en la ancha espalda de Sean, no lucía como un hombre que acabara de tener una buena experiencia sexual o que se acabara de llevar la virginidad de Aren, sino un un ser atormentado y derrotado. Aren frunció el ceño y se ladeó, apoyando un codo en el colchón, mirando la pantera que parecía moverse al ritmo de la respiración del híbrido.

-¿Qué diablos te pasa?-apretando los labios, se movió, acercándose a él, posó una mano en su hombro derecho-Sean...-no quería sonar ridiculamente preocupado como una doncella pero no pudo evitar que cierta ansiedad se delatara en su voz, al verlo así, encorvado-¿qué ocurre?-aquella inmovilidad lo atemorizaba más que cuando Sean lo subyagó por completo, dispuesto a poseerlo hasta que él suplicara piedad.
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Re: En el corazón verde (Priv)

Mensaje por Invitado el Miér Abr 18, 2012 9:18 am

Su mirada viajó al pasado, cuando los tiempos eran mas oscuros y cuando él era parte de esa negruzca realidad. Habia saboreado las mieles mas sabrosas destiladas del pecado mas puro, incluso bañado en tinas de sangre fornicando con otros seres abismales. No descartaba el hecho de que pudiera tener algun descendiente desconocido fruto de aquellas mil y una noches interminables. Aquellos dias, aquellos años quedaron atrás. Y desde entonces Sean habia procurado no deleitarse con la sangre a no ser que fuera estrictamente necesario. Aun sentia el sabor aromatico y sabroso de la sangre de Aren en el paladar.

Regreso al presente cuando escucho las preguntas de Aren, hubiera sido todo mas facil para Sean si este le hubiera recriminado por montarlo como lo hizo, como un salvaje. Pero Aren lo habia disfrutado y no fingia indignación por ello, él era mucho menos intrinseco que su propia persona. Demasiadas cosas pasaron en apenas unos dias. ¿Por que ese ser denotaba tanta preocupacion por él?

Se giró levemente mirandolo de perfil esbozando una escueta sonrisa.
-Ocurre que necesito una ducha- respondio en un tono modulado, tan correcto como el de siempre, aparentando que nada pasaba en realidad y se levantó de la cama con muchas mas energias que antes. Esa sangre habia revitalizado su cuerpo y por primera vez se percato de donde estaba cuando miró por la ventana. Se encontraba ante un hermoso paisaje que quizas en otra ocasion hubiese despertado mas sentimientos nobles en él con tan solo mirar las cimas nevadas y las brumas mas allá del horizonte.

-Descansa- dijo sin mirarlo y fue hasta un armario corredero en donde encontro una bata de seda anaranjada con ribeteados tibetanos rojizos en los bajos y en las mangas. No pretendia contarle a ese hombre todas sus preocupaciones... solo era un chico mas que se habia cruzado en su camino y que habia tenido la dicha o la mala suerte de ver su lado amargo. Él, como todos y todas las demas que lo habian conocido, se terminarian alejando y encontrarian un destino mejor para sus existencias. Aren quizas no lo comprendiera, pero como "drogadicto" que fué algun dia, habia vuelto a caer en esa dependencia.

En algun lugar de su mente escucho una voz que le decia "Te lo dije, el rio siempre vuelve a su cauce por muchas vertientes que se creen" y una risa histrionica, burlona y despectiva.
Salió de la habitacion encontrando agradable aquel clima frio, casi helado de aquellas montañas cuando practicamente llevaba excasas ropas.
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Re: En el corazón verde (Priv)

Mensaje por Invitado el Miér Abr 18, 2012 9:45 am

Aren se quedó quieto, viendo como salía por la puerta y sus ojos verdes se oscurecieron de cólera repentina, se giró y agarró una taza se cerámica, en realidad un cuenco tibetano que reposaba en un sencillo mueble cerca de la cama, los dedos moreno lo aferraron y lo lanzaron contra una pared, haciéndolo añicos, los pedazos se esparcieron por el suelo, jadeó por el esfuerzo, inclinando la cabeza, apretando los labios. No se había sentido humillado cuando lo folló y él se descubrió a si mismo gimiendo entre sus brazos, pidiendo más, arqueándose de placer y ahora, con ese simple desplante de querer ducharse después de tener sexo con él era como un bofetón en pleno rostro. Era como si Sean se sintiera de sucio despues de compartir las sábanas con el hechicero, como si creyera que todo aquel acto furtuito era repulsivo y tenía que desprenderlo de su piel como fuera, restregando hasta que se pusiera roja, olvidar esos minutos con Aren, quitarse la esencia de su musculosa anatomía.

Salió de la cama, con el ímpetu de la furia y gimió, cayendo de rodillas en el suelo, agarrandose al borde del lecho e inclinando la cabeza, un reguero de esperma y sangre entremezclados descendió por sus muslos y goteó al suelo, su respiración de hizo ronca, ahora sí que dolía de verdad-mierda...-ver aquellos fluídos lo hizo consciente de la realidad, la magía se había unido a aquel acto carnal entre ellos y se había impregnado en Sean, eligiéndolo para su desgracia porque era justo su opuesto, no tenían nada en común el uno con el otro.-mierda...-volvió a musitar, le tembló el cuerpo, su orgullo le impedía salir tras Sean después de aquel desplante. Por supuesto, el krusnik no tenia ni idea de lo que realmente había acontecido alli y Aren...bueno, no quería decir nada, por ahora no, tampoco deseaba compasión como un perro apaleado.

Se puso en pie, despacio, cojeando fue hasta el armario y cogio una bata de color verde, envolvió su cuerpo desnudo y se acercó a la ventana, jadeando-imbécil..-suponía que se había ido a las tinas de agua caliente que estaban cerca de los aposento, ahora mismo no tenía ganas de enocontrarselo, por él como si se despañaba por uno de los bordes del templo. Cojeando abandonó la habitación, emprendiendo el camino a las cocinas, le daría tiempo para largarse con toda su santurrona cabellorosidad. Las cocinas estaban a un lado del patio interior, de ellas manaban el olor a curry, dulces, leche de yak y té. Los monjes, bajitos y pacificos, alzaron la cabeza cuando lo vieron y se inclinaron, conocian a Aren de ciento de años, es decir sus predecesores, Aren mantenia vivos todos lso arboles frutales de la zona y del templo.

Se acomodó en una banca, le sirvieron té y leche, también algunos dulces tibetanos. Aren comenzó a comer en silencio, sus pensamientos iban en diferentes direcciones como sus emociones, habia sido un error, un error ...intentar poseerlo y ahora el poseído era él.-agh..diosa, te encanta jugar conmigo...-susurró
.
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Re: En el corazón verde (Priv)

Mensaje por Invitado el Vie Abr 20, 2012 3:01 am

Lejano escucho estruendosos ruidos originados en la habitación que acababa de dejar, pero continuó andando, sintiendo las miradas silenciosas y sutiles de los monjes que habian interrumpido sus acciones también alentados por aquel escandalo. Sean no comprendia la naturaleza de ese hechicero. Habia sido él quien lo amenazaba con violarlo cuando mas debil se encontraba y al final las tornas habian cambiado. ¿No era el cuerpo de Sean lo que deseaba y lo que habia tenido? No encontró razón logica para dicho humor fatal y él tampoco estaba para muchas fiestas.

Acelero el paso deteniendose frente a uno de aquellos monjes de mirada serena y escrutadora. Junto las manos como si fuera a orar e inclino respestuosamente la cabeza, preguntandole a continuación por la situación del baño mas cercano. Necesitaba relajarse, despejarse y sabia que una tina de agua caliente lo ayudaria, no era cuestion de limpieza, en estos momentos le daba igual.

Descorrió una de las puertas guiado por aquel agradable monje y se encerró en dicha habitación. Estaba todo dispuesto para que solo tuviera que meterse en aquella bañera, el vapor manaba de ella con unos aromas florales agradables, pero no tanto como los que habia olido en aquella habitación. En verdad dicho encuentro habia sido inspirador, desfogante, deseado, pero se le quedó un amargo sabor de boca. La ultima vez que algo asi habia ocurrido la compañia que frecuentaba preferia codearse con llamas infernales que con plantas.

Hundió su cuerpo y permaneció varios minutos bajo aquel agua caliente, meditando y cuando decidió que ya estaba bien de sentirse culpable por haber deslizado en su paladar dicha sangre y dicho placer se incorporo, secó su cuerpo y creó nuevas ropas a medida para él, elegante y sobrias, como en un principio habia caminado en las calles de Verona.

Se marchó no sin antes mirar atrás, buscando quizás su presencia, percatandose de lo loco de aquel pensamiento. Sonrió taimado y salió por uno de aquellos ventanales, desapareciendo en la bruma de las nieves.

FIN DEL POST
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