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Rincón del sufridor errante(ventana al interior de la sombra detrás de Eden Reiddick)

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Rincón del sufridor errante(ventana al interior de la sombra detrás de Eden Reiddick)

Mensaje por Invitado el Mar Abr 03, 2012 12:14 pm

Mi oscuridad

Cuando me siento abrazado por el manto de la noche no puedo ignorar el impulso de desnudarme, quemar mediante las llamas de mis sentimientos todo aquello que me ata a un mundo extraño el cual por desgracia es mundano para demasiados. Permito que la pasión de las ascuas nacidas de mi espíritu consuman todos y cada uno de los reductos de mi ser, comenzando por las nocivas exigencias de ese enano caprichoso intoxicado por la en ocasiones sutil extrañeza que tanto desprecio, continuando por esas ideas que me atormentan, que casi siempre me ciegan y que cuando se lo proponen me tientan, terminando por los lascivos estigmas que devoran mi piel y anclan mi ser. Una vez estoy desnudo no hay nada que pueda retenerla, siempre voraz y hambrienta, en busca de cualquier atisbo de luz que consumir; es mi oscuridad, mi densa y funesta, oscuridad. Tan solo quedamos ella y yo, yo y ella, el uno dentro de la otra, en un mundo que ya no es extraño, en una realidad que ha dejado de serlo; me relajo y suspiro, sin boca ni aliento, pero suspiro. Ella no solo es mi compañera, mi confidente, mi aliada, también es mi banquera; maneja mi dolor y mi sufrimiento del mismo modo que gestiona mis miedos, solo puedo confiar en ella, o mejor dicho, es a la única a la que puedo castigar sin echarme a llorar. Es todo lo que siempre fui, lo que soy y siempre seré, sin embargo no se muestra, se oculta, esconde su rostro en la umbra, ella lo sabe, no puedo verla, si se exhibiera con su verdadera presencia me destruiría y eso la extinguiría. De mi se alimenta, pero carece de maldad, doy fe de que simplemente es opaca, quizás demasiado como para comprenderla, pero es sin duda la única parte de mi alma que tiene algún valor, si es que hay algo dentro del ser humano que merezca ser valorado. Creo recordar que una vez me permitió que durante un instante la observara, y desde entonces estoy loco, lo justo como para poder escribir, pero demasiado como para poder aceptar las aberraciones de la humanidad...

Es caprichosa y se enerva cuando me interroga; ¿Por qué no la detienes? Me preguntas; no puedo, he sido yo la que he ido a visitarla, respondo. Descubre que pese a no poder ver más allá de la misma nada, mi esencia aún busca cualquier haz que la guíe, cual autómata que pese a estar atrapado intenta buscar cualquier resquicio para escapar de la prisión que lo retiene, cárcel que en ocasiones le satisface, pero que le agota, le corrompe y le hastía. Me embauca, no duda en servirse de la mentira y en esgrimir la falacia; me muestra su boca, primero para sonreírme, después para seducirme: “Yo soy tuya, no necesitas la luz de otras”. Sus palabras me acarician, por mi piel se deslizan y me hipnotizan, sin embargo, un último aullido de mi alma detiene su invasión: “Sin luz alguna, tú no existirías”. Silencio, despierto de mi sueño y vuelvo a suspirar, esta vez con todo en su sitio, he superado una noche más, desconozco cuantas me quedan, sin embargo aún existo, aún no he sido totalmente consumido...aún...
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Re: Rincón del sufridor errante(ventana al interior de la sombra detrás de Eden Reiddick)

Mensaje por Invitado el Lun Abr 16, 2012 8:42 am

Fin

Me aproximo al límite del precipicio de la existencia, del barranco de la vida. Suspiro y cierro los ojos, me imbuye la caprichosa brisa del destino, juega conmigo, primero amenaza con hacerme caer y de pronto me sostiene, evitando que no vuelva a ver un nuevo amanecer; me encuentro en un vaivén de emociones, inmerso en una guerra de contradicciones. Me hallo en el límite, tanto, que por momentos siento que yo lo he rebasado y que ando deambulando por un mundo ajeno y falso, mentiroso y demasiado trágico. Me balanceo, tan solo necesito un movimiento, tramposo o sincero, para precipitarme a ese cruel e impaciente abismo al lado del que siempre he convivido. Dudo porque entiendo lo que me espera en esa truculenta garganta y por ello me amedrento, sin embargo también pienso "No puedo pensar en un mañana en el que no me encuentre a merced de mis frustraciones, de mis miedos y de mis recuerdos..." Sufro, viviendo muero y muriendo vivo, porque yo decido cuándo, cómo y por qué hacerlo. En ese momento me embiste la idea de dar un paso atrás para de esa manera volver a respirar sin tanta ansiedad, sin embargo es tarde, lamentablemente ya nadie me espera en aquel sádico valle. Mi mente se turba al imaginar un día más enjaulado en aquella cárcel de mediocridad en la que mi mundana incompetencia me ha torturado hasta la saciedad. No puedo pensar en otro destino que no fuera el de caer sometido bajo el embrujo de esa locura deliciosa e inmunda que durante años ha intentado seducirme y que pronto terminará de corromperme, de destruirme. Pero sin duda lo que más asco me despierta es el hecho de considerar la posibilidad de abrazar esa complaciente pasividad que pudiera llevarme a seguir aullando y gritando en silencio, obteniendo esa misma respuesta, el silencio, acabando del mismo modo, llorando en silencio.

Alzo los brazos, ha llegado el momento de quebrantar todos los lazos, quemar todos los vínculos y sepultar todos esos cúmulos de sufrimiento que han convertido mi existencia en un círculos de infiernos; a cada cual más ardiente y sofocante que el anterior. La corriente aumenta y yo disfrazo mi gesto desencajado con una sonrisa mordaz e hiriente, burlándome de mi mismo por haber escrito un final tan lamentable y trágico del cuento de este niño solitario. Pesado caigo y sin embargo ligero vuelo, arrastrado por las corrientes umbrías que flaquean aquel abismo y que me reciben con la avidez de aquel que lleva días sin comer; sin duda me estaba esperando, o quizás, siempre haya sido yo el que estaba esperando el momento para poder caer.
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